Queridos Reyes Magos…

Lo normal es escribir una carta para pedir regalos a los Reyes Magos pero yo he decidido escribir una carta de agradecimiento por haber iluminado correctamente a mi madre este año. Mi madre, que es un ser bondadoso y único, tiene muchas virtudes pero entre ellas no se encuentra la de hacer buenos regalos. Es como si tuviera una especie de don para encontrar lo más feo de la tienda y pensar que eso podría gustarme. Pero este año ha sido distinto, para mi sorpresa (y para la de ella), me ha regalado algo que me ha encantado.

Puede parecer que este hecho no tiene mucha importancia y para que entendáis el motivo de mi carta, quiero relataros los diversos hechos a lo largo de mi vida que han propiciado este momento de alegría.

Tengo que reconocer que no he sido muy ortodoxa  a la hora de pedir regalos, a los 7 años quise una maquina de escribir para empezar a escribir mis propios cuentos (lo sé) y mis padres me la compraron. Hasta ahí todo bien, pero como a la semana se me rompió la cinta  de la tinta y a pesar de pedir que me la arreglaran, nunca lo hicieron. Aún me duele.

A los 9 años, no sé qué me pedí, pero como siempre iban a comprarlo todo a última hora, no lo encontraron. En su lugar, y por motivos que aún no he conseguido entender, me regalaron la cosa esa de hacer jarrones y cosas así. Jamás había mostrado interés en algo parecido, me salía al colorear, recortaba mal, nunca me gustó la clase de plástica así que no entendí porque me compraron algo de hacer manualidades. Lo peor es que se me estropeó al día siguiente y tampoco lo arreglaron, por lo que me llevé dos disgustos seguidos.

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A los 10 años, del regalo de Papá Noel se encargó mi abuela paterna, y solo recibíamos regalos mi hermana, mi prima y yo. Las otras dos recibieron un juguete chulo pero yo recibí un chaquetón rojo bastante feo. Me llevé llorando toda la noche y tuvieron que comprarme otra cosa porque cada vez que me preguntaban que me habían regalado me volvía el berrinche.

A los 12 años, y probablemente este sea el peor regalo que he recibido, de nuevo por Papá Noel, mi madre me regaló el típico teclado eléctrico de juguete que si pulsas un botón suena una vaca. ¡Con 12 años! No le hablé a mi madre durante días a pesar de sus intentos de mostrarme lo divertido que era el teclado, pero ya era una cuestión de amor propio. No es que no me gustara los instrumentos musicales, es que los odiaba y ella lo sabía. Fui la única que no pudo actuar en la función del colegio por el Día de Andalucía porque cuando tocaba el himno andaluz con la flauta mi profesor de música se echaba las manos a la cabeza horrorizado. Era muy mala, realmente mala.

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Un par de años después, tomé la sana decisión de pedir dinero y comprarme los regalos yo misma, aunque el regalo de Nochebuena seguía siendo cuenta de mi madre: abrigos en colores impensables, bolsos de abuela, zapatos estrafalarios y un sinfín más de horrores que empañaban el final de la nochebuena.

El último fiasco fue hace un par de años, le pedí la colonia original de Lady Rebel de Mango. Le concreté que era la lila, no quería ni la negra ni la dorada, solo la lila. Pues bien, recibo un estuche regalo con dos colonia de Lady Rebel, concretamente la dorada y la negra. Solo pude echarme a reír.

lady rebel.jpg

Así que sus queridas majestades, podrán entender la felicidad que me embarga en el día de hoy al recibir algo que me gusta.

¡Muchas gracias!

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