A mis 26

Para algunos 26 años es muy poco tiempo para dar lecciones sobre la vida, que aún me quedan muchas cosas buenas y malas por vivir, que ahora es cuando empiezo a ser una persona (no sé que se supone que era antes) y que el camino comienza en este momento.

Pero las paredes se construyen sobre cimientos y yo he aprendido a construir unos cimiento sólidos que me permitirán – espero – construir un rascacielos.

Siempre he sido una persona muy cabezona, queriendo ganar todas las discusiones y exponiendo mis argumentos una y otra vez. Ya no hago eso, no discuto con nadie sobre nada más de dos frases. No es que me rinda ni nada por el estilo, es que simplemente no merece la pena. En mitad de una discusión acalorada sobre si Podemos es o no la facha izquierdista, nadie te va a decir “Ah, pues sí, llevas razón”. Expongo mis ideas, a quien les guste bien y a quien no también, pero no entro a justificarlas.

La mayoría de la gente te acabará decepcionando, al igual que tú. Los buenos amigos de la adolescencia se verán reducidos por el paso de los años, los nuevos amigos que hagas serán escogidos con mayor criterio pero jamás alcanzarán el mismo vínculo. Muchas de las personas en las que un día confiaste desaparecerán de tu vida, previa puñalada o no; y sentirás que has perdido tu tiempo tontamente. Es parte de la vida, no es algo que se pueda evitar.

No existe un único amor. Te enamorarás muchas veces, de muchas formas, quizás no sea el amor que se canta en Moulin Rouge, pero producirá la misma sensación placentera. Te equivocarás muchas veces, irónicamente no te atreverás con la persona ideal y te arriesgarás con alguien que ni fu ni fa. Pero recuerda que salga bien o no, lo importante es que te haya convertido en alguien mejor de lo que eras antes de conocerle.

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Perderás los miedos, los tabúes, los prejuicios. Dejarás de encasillar a la gente por sus gustos o su apariencia, harás cosas que jamás pensaste que harías, te darás cuenta que la felicidad es mucho más sencilla de lo que parece. Descubrirás que buscarte las habichuelas por ti mismo es un problemón pero te sentirás como nunca cuando lo consigues.

Hay que practicar la racionalidad emocional. No puedes dejar que se aprovechen de ti y tampoco que tú mismo te aproveches de ti. A veces hay que tomar decisiones que no nos gustan y que nos fastidian, otras en cambio nos encantará tomarlas.

Diviértete todo lo que puedas y más, nadie se lamenta de habérselo pasado bien en su lecho de muerte. En serio, nadie llega a los 80 y dice: Tendría que habérmelo pasado peor, tendría que haber salido menos, tendría que haber viajado menos. Todo lo contrario.

Aprenderás a perdonar, pero perdonar de verdad. Y lo más importante, aprenderás a no enfadarte tanto.

La vida es cuestión de paciencia, no le pongas horarios.

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